Imparten Conferencia Magistral Contra la Tortura en el Poder Judicial de Tlaxcala

- José Antonio Guevara Bermúdez, director académico del Museo Memoria y Tolerancia, advirtió que la tortura continúa siendo una problemática vigente en México y llamó a fortalecer el conocimiento de los marcos jurídicos para combatirla
Lázaro Teomitzi | ZRST | Tlax., 2026.- En el marco de la Campaña Nacional “México sin Tortura”, el Poder Judicial del Estado de Tlaxcala llevó a cabo la conferencia magistral “La Tortura como Grave Violación a los Derechos Humanos y como Crimen de Lesa Humanidad: Estándares Internacionales y Nacionales”, dirigida a juezas, jueces y personal jurisdiccional y administrativo.
Durante el acto, la presidenta del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Tlaxcala (TSJE), magistrada Fanny Margarita Amador Montes, subrayó que la construcción de la justicia no puede sustentarse en el miedo, la violencia o cualquier forma de maltrato, debido a que la vulneración de la integridad de una persona no solo afecta a la víctima y a su familia, sino que también debilita el Estado de derecho.
Amador Montes señaló que abordar el fenómeno de la tortura implica también analizar la calidad del sistema de impartición de justicia, pues cuando esta práctica es tolerada se ponen en riesgo principios fundamentales como la investigación, la presunción de inocencia y el debido proceso, además de comprometer la legitimidad de las instituciones.
La conferencia estuvo a cargo del doctor José Antonio Guevara Bermúdez, director académico del Museo Memoria y Tolerancia de la Ciudad de México, quien presentó cifras oficiales y realizó un comparativo sobre la incidencia documentada de la tortura en México y otros países de América Latina.
Explicó que, de acuerdo con los datos expuestos durante la conferencia, entre 2008 y marzo de 2026 se han registrado 21 mil 427 expedientes relacionados con tortura en México, cifra que contrastó con los registros de otros países latinoamericanos que atravesaron periodos de dictadura o autoritarismo.
Entre los datos mencionados, señaló que en Chile se han reconocido 25 mil 600 víctimas, mientras que en Argentina se contabilizan 7 mil 572 denuncias y en Perú se documentaron 2 mil 239 denuncias durante el régimen de Alberto Fujimori, entre 1990 y 2000.
Ante este panorama, Guevara Bermúdez destacó la necesidad de reconocer que la tortura continúa siendo un problema vigente en México y consideró fundamental que quienes participan en los procesos de procuración e impartición de justicia conozcan los instrumentos jurídicos nacionales e internacionales destinados a prevenir, identificar, investigar y sancionar esta práctica.
En este sentido, la magistrada presidenta del TSJE resaltó la relevancia de fortalecer la capacitación y el conocimiento de los instrumentos internacionales en materia de derechos humanos, entre ellos la Declaración sobre la Protección de Todas las Personas contra la Tortura, la Convención contra la Tortura y la Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura.
Afirmó que estos instrumentos establecen principios fundamentales para definir, identificar y combatir la tortura, por lo que su conocimiento resulta indispensable para quienes tienen responsabilidades dentro del sistema de justicia.
En el acto inaugural también estuvieron presentes la presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, Jakqueline Ordóñez Brasdefer; los magistrados integrantes de la Sala Penal y Especializada en Administración de Justicia para Adolescentes, Ricardo Rodolfo Trejo Ortiz y Marisol Barba Pérez, presidente y titular de la Primera Ponencia, respectivamente.
Asimismo, participaron el administrador Raymundo Amador García y la administradora Sonia Lilian Rodríguez Becerra, integrantes del Órgano de Administración Judicial, así como el jefe de departamento del Centro de Reinserción Social de Apizaco, Iván Sánchez de la Torre.
Con este tipo de actividades, el Poder Judicial del Estado de Tlaxcala refrenda su compromiso con la capacitación permanente de su personal y con la construcción de una justicia basada en el respeto irrestricto de los derechos humanos, libre de tortura y de cualquier forma de trato cruel, inhumano o degradante.



