Cerebros humanos ‘ni vivos ni muertos’ son usados para probar fármacos, informa la revista Science
La empresa Bexorg mantiene órganos donados con soporte vital para desarrollar terapias contra el Alzheimer y el Parkinson

Por Álvaro Gutiérrez Fernández
Zacatelco, Tlaxcala. – Una empresa biotecnológica llamada Bexorg está utilizando cerebros humanos donados, mantenidos en un estado intermedio entre la vida y la muerte, para probar fármacos contra enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson, según informó la revista Science.
El sistema, llamado BrainEx, bombea un sustituto de sangre y otros fluidos a través del órgano, suministrando oxígeno y eliminando desechos. La actividad eléctrica del cerebro se suprime con anestesia, pero la mayoría de sus funciones clave permanecen intactas. Tras 24 horas en este estado, el cerebro se secciona en cientos de fragmentos para un estudio más detallado.
Bexorg ha analizado más de 700 cerebros desde su fundación hace cinco años. Según sus desarrolladores, el sistema ofrece condiciones mucho más realistas para probar fármacos que los animales de laboratorio o las células en una placa de cultivo. Los cerebros completos presentan décadas de exposición ambiental, historiales de tratamientos farmacológicos y una genética única.
«Se obtienen células que han estado presentes durante 60 u 80 años», explicó a Science el médico Zvonimir Vrselja, cofundador y director ejecutivo de Bexorg.
La empresa ha recaudado 42,5 millones de dólares hasta la fecha. Uno de sus colaboradores, la farmacéutica Biohaven, está iniciando un ensayo clínico de un fármaco diseñado para aumentar el suministro de energía en cerebros enfermos, basado parcialmente en datos recopilados en cerebros de Bexorg.
Bioética y controversia
Cuando los fundadores publicaron en 2019 un estudio similar con cerebros de cerdo, generó preocupación ante la posibilidad de que los órganos conservaran vestigios de conciencia, pudieran sentir dolor o retener recuerdos.
Según el bioeticista Brendan Parent, de la Universidad de Nueva York, los cerebros donados ya carecen casi por completo de la actividad neuronal coordinada necesaria para un nivel mínimo de conciencia. Además, la empresa utiliza anestesia para inhibir cualquier actividad eléctrica.
Los cerebros se obtienen en colaboración con organizaciones que consiguen órganos donados para trasplante. Vrselja afirma que, una vez que las familias comprenden el proceso, la respuesta es abrumadoramente positiva.
La compañía también está desarrollando un modelo de aprendizaje automático llamado NeuroLens, un «cerebro virtual» entrenado con datos de actividad cerebral, que permitiría probar fármacos antes de introducirlos en un cerebro físico.



