Leovigilda Ramírez Ruiz: una vida dedicada a servir a los demás

PERSONAJES DE YAUHQUEMEHCAN
Por David Chamorro Zarco
Cronista Municipal de Yauhquemehcan
ZRST | Tlax. Ago. 2026.- En el verano de 1926, San Dionisio Yauhquemehcan era una comunidad pequeña, dedicada principalmente a las actividades agrícolas y con grandes carencias en materia de servicios públicos, educación y atención médica. En ese contexto nació, el 20 de agosto de 1927, Leovigilda Ramírez Ruiz, una mujer cuya vida se convirtió en un ejemplo de vocación, esfuerzo e independencia.
A punto de cumplir 99 años de edad, doña Leo conserva una memoria extraordinaria y recuerda con precisión una época en la que las condiciones de vida eran muy distintas a las actuales. Su historia permite conocer también la transformación que experimentaron Yauhquemehcan y otras comunidades de Tlaxcala durante el siglo XX.
Hija de Fabián Ramírez y Herlinda Ruiz, Leovigilda tuvo la oportunidad de cursar la educación primaria, algo que no era común entre las mujeres de su generación. Posteriormente, alrededor de los 20 años, viajó a Puebla, donde comenzó a trabajar y a adquirir conocimientos como auxiliar de enfermería en el entonces Sanatorio del Sagrado Corazón de Jesús.
Su formación se fortaleció posteriormente en Apizaco, donde trabajó con el doctor Salvador Casco y recibió instrucción en distintos procedimientos de enfermería. Aprendió a aplicar inyecciones, administrar sueros, preparar medicamentos y brindar atención a mujeres embarazadas, entre otras actividades.
Uno de los capítulos más significativos de su trayectoria ocurrió cuando se incorporó a las brigadas de vacunación del Gobierno del Estado, que recorrían comunidades de Tlaxcala para combatir enfermedades como la viruela.
Aquellas campañas se desarrollaban en condiciones difíciles. La población, en muchos casos, desconfiaba de las vacunas y se negaba a recibirlas, especialmente para sus hijos. Doña Leo recuerda que algunas familias incluso escondían a los menores para evitar que fueran vacunados.
Durante esos recorridos también fue testigo de la pobreza, la falta de servicios médicos y las difíciles condiciones sanitarias que enfrentaban numerosas comunidades. Con frecuencia, las familias se acercaban a las brigadas para solicitar medicamentos o ayuda para atender a sus enfermos.
Tras concluir aquella etapa, Leovigilda continuó trabajando en Apizaco y posteriormente comenzó a atender a habitantes de San Dionisio Yauhquemehcan y comunidades cercanas. Personas de San Francisco, Santa Úrsula, San Lorenzo, San Benito y otras localidades acudían a ella en busca de orientación, medicamentos o para recibir alguna inyección o tratamiento.
En muchas ocasiones caminaba hasta las comunidades donde requerían sus servicios. Su trabajo le permitió alcanzar una independencia económica poco común para las mujeres de su época y, al mismo tiempo, convertirse en una figura de confianza para numerosas familias.
Pero su historia no se limitó al ejercicio de la enfermería. Doña Leo también enfrentó el reto de sacar adelante a sus tres hijos y brindarles oportunidades que ella misma no había tenido. Con esfuerzo y dedicación consiguió que estudiaran diferentes profesiones.
Uno de ellos, Nicéforo, estudió Medicina en la UNAM y posteriormente se convirtió en médico. Su ingreso a la máxima casa de estudios representó uno de los mayores orgullos de su madre, quien incluso llegó a vender algunos animales para cubrir los gastos de su graduación.
La vida de Leovigilda Ramírez Ruiz representa también un antecedente del papel que hoy desempeñan muchas mujeres en la búsqueda de su independencia, desarrollo profesional y bienestar familiar. En una época marcada por fuertes limitaciones sociales para las mujeres, ella encontró en la educación, el trabajo y el servicio a los demás las herramientas para construir su propio camino.
A casi un siglo de su nacimiento, su memoria constituye un testimonio vivo de la evolución de Yauhquemehcan y de Tlaxcala. Leovigilda conoció una comunidad sin electricidad, drenaje, agua potable ni servicios médicos accesibles y fue testigo de cómo, con el paso de las décadas, esas condiciones comenzaron a transformarse.
Cuando se le pregunta qué fue lo que más disfrutó de su vida, responde con emoción que haber tenido una profesión y haber podido ayudar a sus semejantes, especialmente a quienes más lo necesitaban.
Hoy, a punto de cumplir 99 años, doña Leo permanece como un referente de esfuerzo, solidaridad y servicio para San Dionisio y para todo Yauhquemehcan. Su historia recuerda que, muchas veces, la verdadera trascendencia de una persona se encuentra en la huella que deja en la vida de los demás.
David Chamorro Zarco
Cronista Municipal de Yauhquemehcan
Texto original en la página de Facebook Ayuntamiento de Yauhquemehcan : https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=pfbid0EqD6eDjugTG55686HPfWiE47pWpk488NVrz9hRefkHUuSpAaandotv5Ska2FozyGl&id=61565331865123



