MARÍA DE JESÚS RECUPERA LA AUDICIÓN Y SU VIDA SOCIAL GRACIAS AL PROGRAMA DE BIENESTAR

• El Programa de Ayudas Funcionales para Personas con Discapacidad ofrece aparatos auditivos gratuitos que transforman vidas
ZRST | Tlax Ago 2024.- En el municipio de Apizaco, María de Jesús Flores Romero vivió un largo periodo de silencio. Hace años, una pérdida auditiva la sumergió en un mundo de aislamiento y soledad, donde las voces de sus seres queridos y los sonidos del mundo se desvanecieron. Sin el eco de las risas de sus hijos, el murmullo de la vida cotidiana, o el canto de los pájaros, María se vio obligada a refugiarse en el silencio de su propia vida entre las paredes de su hogar.
Pero la vida, como a veces sucede, le dio una nueva oportunidad. Tras una cirugía y el consejo de una terapeuta, María se acercó a la Secretaría de Bienestar, motivada por la promesa de un nuevo comienzo que le ofrecía el Programa de Ayudas Funcionales para Personas con Discapacidad. “Vine con la esperanza de un cambio, y el trato amable del personal me hizo sentir en casa. Me anotaron en la lista de espera y, para mi sorpresa, me entregaron un aparato auditivo”, relata con emoción.
Ese pequeño dispositivo se convirtió en un puente hacia un mundo que había quedado en silencio. La transformación fue nada menos que milagrosa. “Antes me apartaba de mi familia; me sentía desconectada cuando ellos charlaban en la sala y yo me refugiaba en la cocina o en mi recámara. Ahora, puedo reunirme con ellos, disfrutar de la conversación y jugar con mis nietos. Las experiencias y los momentos compartidos que antes me perdía, ahora son parte de mi vida diaria”, confiesa María con una sonrisa que dice más que mil palabras.
El costo de un aparato auditivo, que María conoció a través de un otorrino, era inalcanzable. “Me recomendaron un lugar donde los aparatos costaban 15 mil pesos. No podía pagar esa cantidad y el silencio se volvió mi compañía constante”, explica. Sin embargo, la intervención del Programa de Ayudas Funcionales le ofreció una luz de esperanza sin coste alguno, permitiéndole acceder a un recurso vital sin afectar su economía.
María de Jesús se siente profundamente agradecida por el gesto que le devolvió el sonido a su vida. A través de la generosidad y la sensibilidad del programa, ha recuperado el privilegio de escuchar y conectar con sus seres queridos. “Invito a quienes han perdido el sentido auditivo a que busquen la ayuda de la Secretaría de Bienestar Estatal. Ellos ofrecen un apoyo real, sin que tengamos que desembolsar ni un solo peso”, concluye con esperanza renovada.
En cada palabra de María de Jesús resuena la gratitud y el valor de recibir una segunda oportunidad, no solo de escuchar, sino de vivir plenamente conectada con el mundo que la rodea.



