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Personajes de Yauhquemehcan | Carlos Gómez Vázquez: manos que crean rostros de alegría

David Chamorro Zarco
Cronista Municipal


El origen de las máscaras: entre historia y significado

A lo largo de la historia, los seres humanos han recurrido a distintos elementos para ocultar o transformar su identidad. La palabra persona, de hecho, proviene del griego prosopon, que significa “máscara”, un concepto profundamente ligado al teatro antiguo.

En el teatro griego, los actores utilizaban máscaras no solo como recurso escénico, sino como herramienta simbólica para representar emociones, jerarquías y personajes. Este legado fue ampliamente estudiado por figuras como Ángel María Garibay y Alfonso Reyes, quienes destacaron su valor pedagógico y ritual.

En Mesoamérica, las máscaras también ocuparon un lugar central, especialmente en ceremonias religiosas. Ejemplos emblemáticos son la máscara del dios murciélago de Oaxaca o la del rey Pakal en Palenque, que evidencian su relevancia cultural.


El carnaval: cuando las máscaras cobran vida

En Tlaxcala, y particularmente en Yauhquemehcan, las máscaras resurgen cada año durante el carnaval. Los danzantes, conocidos como huehues, se visten con trajes coloridos y cubren su rostro, dando paso a personajes llenos de alegría, picardía y expresión.

Las primeras máscaras eran sencillas, elaboradas con papel o cartón. Con el tiempo, y gracias a mejores condiciones económicas, comenzaron a fabricarse en madera, convirtiéndose en piezas únicas, talladas por artesanos especializados.


Infancia entre madera y naturaleza

En este contexto surge la historia de Carlos Gómez Vázquez, originario de San Francisco Tlacuilohcan, nacido el 4 de noviembre de 1965.

Desde niño mostró una profunda conexión con la naturaleza. En los bosques de su comunidad —conocidos como “el monte”— descubrió formas, texturas y aromas que despertaron su imaginación.

De la mano de su abuelo, Don Juan Vázquez González —músico, pintor y hombre de gran sensibilidad artística— Carlos aprendió a observar el mundo con detalle y a valorar la creatividad como una forma de vida.


Formación y búsqueda personal

Carlos cursó sus estudios básicos en su comunidad y posteriormente en Apizaco. Más tarde ingresó al Instituto Politécnico Nacional, aunque no concluyó su formación profesional.

Su camino lo llevó a la industria, donde trabajó durante años en el diseño de maquinaria, desarrollando habilidades de dibujo técnico que más adelante serían fundamentales en su carrera artesanal.

Al jubilarse, enfrentó una pregunta clave: ¿qué hacer con su tiempo? La respuesta estaba en sus manos.


El camino hacia el arte de la talla

Su interés por la carpintería pronto evolucionó hacia una inquietud más profunda: la talla artística en madera. Sin embargo, enfrentó múltiples obstáculos, pues muchos artesanos se negaban a compartir sus conocimientos.

Finalmente, encontró una oportunidad en un taller promovido por el Ayuntamiento de Yauhquemehcan. Ahí adquirió las bases del oficio y recibió herramientas para iniciar su camino.

Posteriormente, logró convertirse en aprendiz del maestro Ricardo Molina Sarmiento, con quien perfeccionó su técnica durante un año de intensa dedicación.


El arte de dar vida a la madera

Para Carlos Gómez Vázquez, una máscara no es solo un objeto: es una representación viva de emociones humanas.

Su proceso inicia con un boceto detallado, seguido de la selección de la madera —cedro, ayacahuite o colorín—. Luego viene el tallado minucioso, donde cada rasgo del rostro es trabajado con precisión quirúrgica.

El proceso incluye:

  • Esculpido detallado del rostro
  • Lijado y pulido
  • Vaciado interno para ajuste al usuario
  • Pintura (preferentemente al óleo)
  • Aplicación de barniz
  • Colocación de ojos de vidrio y pestañas naturales

Cada máscara puede tomar hasta dos meses de trabajo, reflejando un nivel de dedicación excepcional.


Obra, innovación y reconocimiento

Además de máscaras tradicionales, Carlos ha desarrollado piezas innovadoras, como:

  • Máscaras de personajes fantásticos
  • Representaciones indígenas
  • Figuras teatrales
  • Reproducciones de códices

Sus obras han sido reconocidas a nivel nacional e incluso internacional, llegando una de ellas hasta Japón como pieza representativa de la cultura tlaxcalteca.


Legado y visión a futuro

Actualmente, el maestro trabaja en su taller en Tlacuilohcan, donde dedica más de 12 horas diarias a su labor.

Entre sus proyectos destacan:

  • Crear máscaras con rostros femeninos (como Frida Kahlo o La Malinche)
  • Difundir el arte de los códices
  • Establecer un museo comunitario

Su historia es testimonio de disciplina, perseverancia y amor por la cultura.


Más que artesanía: identidad viva

La obra de Carlos Gómez Vázquez trasciende la artesanía: es una manifestación de identidad, historia y emoción.

En cada máscara, no solo se talla un rostro, sino una expresión viva que, al colocarse en el carnaval, cobra sentido pleno: transformar al portador y celebrar la riqueza cultural de Yauhquemehcan.

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