Teoría y experimento: la fórmula de un investigador de la BUAP para validar nuevos materiales
Gregorio Hernández Cocoletzi trabaja con otros científicos para darle certeza matemática a los hallazgos de laboratorio

Por Álvaro Gutiérrez Fernández
Zacatelco, Tlaxcala. – En el Instituto de Física de la BUAP, el doctor Gregorio Hernández Cocoletzi —recientemente nombrado Investigador Nacional Emérito— se dedica a algo fundamental pero que casi no se ve: comprobar con cálculos si los experimentos de otros científicos realmente funcionan.
Hernández Cocoletzi hace modelado computacional. Es decir, recibe muestras de materiales que otros investigadores crean en el laboratorio y las analiza con programas especializados para ver si la estructura es estable y puede fabricarse como proponen.
Si sus cálculos coinciden con lo que ven en el microscopio, el experimento queda validado. Si no, hay que ajustar algo.
Uno de sus proyectos actuales es con un grupo del Cinvestav. Ellos crecen cristales semiconductores (como arseniuro de aluminio sobre grafeno) para usarlos en celdas solares o diodos de luz. Hernández Cocoletzi se encarga de demostrar que esas estructuras son viables.
También colabora con la doctora María Josefina Robles en un proyecto para capturar contaminantes, y con otras colegas de la BUAP y de Coahuila en algo más cercano a la medicina: encapsular fármacos dentro de nanotubos para llevarlos directamente a un órgano específico.
“Si el modelado coincide con el experimento —explica el investigador—, podemos asegurar que comprobamos de manera satisfactoria los resultados”.
Su trabajo, en resumen, es darle certeza teórica a lo que otros crean en la mesa de laboratorio. Y en un campo como la nanociencia, donde todo es muy pequeño y muy nuevo, esa certeza vale oro.



